Cólicos del lactante

Algunos bebés, entre 3 y 6 semanas de vida, empiezan a tener crisis de llanto inconsolable  que puede durar más de 3 horas al día, a menudo por la tarde-noche. Si esto ocurre, hay que pensar qué le puede estar pasando:

  • si tiene hambre,
  • si está mojado y hay que cambiarle el pañal,
  • si está molesto por el ruido y/o la luz ambiental
  • por alguna ropita, hilo o pelo que le opriman alguna parte del cuerpo y le causen dolor…

Si nada de esto ocurre, le pondremos el termómetro para saber si tiene fiebre y lo llevaremos  al Pediatra para que valore qué le está ocurriendo. Si éste nos dice que todo está bien , probablemente diagnosticará “cólicos del lactante” y tendremos que armarnos de paciencia, relajar al niño y esperar a que desaparezcan espontáneamente (hacia los 3 meses de edad).

Se cree que hasta un 40% de bebés los padecen y no se sabe cuál es la causa. Algunos piensan que son debidos a la leche adaptada, otros a los gases que ingiere, otros a nervios…

Es importante poner en práctica algunas estrategias para calmarlos y así ver qué es lo que necesita nuestro hijo, pues todos los bebés no son iguales:

  • Si toma LM y se queda satisfecho después de las tomas, intentar que eructe para expulsar el aire tragado. La mamá no debería beber excitantes (té, coca cola, etc) ni fumar; tampoco nadie del entorno del niño.
  • Si toma Lactancia artificial, debería usarse biberones con vàlvula antigas, también favorecer el eructo y consultar con el Pediatra sobre la posibilidad de intolerancia a la leche.

Tanto si realiza una u otra lactancia, el bebé ha de presentar un reflejo de succión normal y buen apetito, ganando peso progresivamente. Si esto no ocurre y además vomita a menudo, habrá que llevarle al Pediatra para que lo valore. También si tiene diarrea o sangre en las heces.

Los bebés no saben relajarse y hay que ayudarles a ello: El abrazo con una persona relajada y “amorosa” suele dar buenos resultados. Habrá que probar diferentes posturas. También el mecer al bebé, ya sea en brazos o en el cochecito o la cuna; favorecer el chupeteo (mejor usar chupetes anatómicos), la música suave, los masajes, el hablarle cariñosamente, etc…Tendremos que ir descubriendo qué es lo que más relaja a nuestro bebé.

Si no nos sentimos capaces de relajarle, tenemos que pedir ayuda, consultando con el Pediatra para descartar patología y con familiares o canguros, haciendo turnos de atención al niño, si lo que necesitamos es descansar.

Nadie tiene la culpa de los cólicos del lactante. Si tienes la sensación de que puedes hacerte daño o hacerle daño al bebé, pide ayuda inmediatamente.

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Documento elaborado por el EAP El Castell

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